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Paciente se encadena como último recurso: denuncia que Supersalud y Capresoca ignoran sus fallos judiciales.

"Arealdo Calderón se encadenó tras 15 meses esperando una cirugía vital de Capresoca. Un drama de tutelas ignoradas y negligencia."

Redacción Garzón

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Redacción Garzón Web

Paciente se encadena como último recurso: denuncia que Supersalud y Capresoca ignoran sus fallos judiciales.

Arealdo Calderón

Una decisión nacida del absoluto desespero

"Hoy tomé la decisión de encadenarme. Ya no sé qué más hacer". Con estas desgarradoras palabras, Yhon Arealdo Calderón Fernández resumió el calvario que ha vivido durante el último año y tres meses. Tras sufrir un grave accidente de tránsito que le dejó severas secuelas físicas, este ciudadano se ha visto obligado a recurrir a las vías de hecho, encadenándose públicamente como un grito de auxilio ante la negligencia de la EPS Capresoca, entidad que hasta el momento no le ha autorizado la intervención quirúrgica que necesita para vivir con dignidad.

Graves secuelas físicas que amenazan su vida

La situación médica de Calderón es crítica. El accidente le causó el corte de sus cuerdas vocales y un grave compromiso en su sistema respiratorio. Actualmente, padece de una perforación o fístula anatómica que le impide tragar con normalidad, provocando que la saliva se desvíe directamente hacia sus pulmones. Esta delicada condición requiere una intervención quirúrgica especializada y urgente que, a pesar del evidente riesgo para su vida, lleva 15 meses estancada en trámites burocráticos.

Sobreviviendo gracias a la caridad ciudadana

El abandono institucional ha sido casi total. Según el testimonio del paciente, durante estos 15 meses de espera Capresoca únicamente le ha reconocido viáticos en una ocasión para un desplazamiento a Bogotá, y le han autorizado apoyo para su alimentación por tan solo cuatro meses. Ante esta falta de garantías, Calderón y su familia se han visto forzados a realizar colectas ciudadanas y pedir ayuda económica a sus amigos para poder costear su supervivencia y tratamientos mínimos.

"Da vergüenza estar pidiendo", confiesa el paciente, evidenciando el impacto psicológico y emocional que esta precaria situación ha causado en su dignidad, al tener que depender de la caridad pública porque la entidad responsable de su salud no asume sus obligaciones.

La ineficacia del sistema judicial y de salud

El caso de Yhon Arealdo también deja al descubierto la alarmante inoperancia de los mecanismos legales de protección en Colombia. El paciente y su familia han agotado todas las instancias formales: han radicado Peticiones, Quejas y Reclamos (PQR) ante la Superintendencia de Salud, han ganado acciones de tutela y han interpuesto incidentes de desacato. Nada de esto ha sido suficiente para que Capresoca emita la autorización de su cirugía.

"Con el corazón roto y humillado, sabiendo que habemos muchos pacientes que estamos viviendo esta situación. Y no hay quien en realidad nos defienda o nos solucione nuestras necesidades", concluyó Calderón. Su protesta, atado a unas cadenas, no es solo por su vida, sino por la de cientos de usuarios que padecen en silencio el colapso del sistema de salud.

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