Garzón Logo
opinion

La presencia parental en la formación y educación de los hijos

"Con índices de depresión infantil por las nubes, nos enfrentamos a una generación criada por pantallas."

Wilson Garcia

Wilson Garcia

Redacción Garzón Web

La presencia parental en la formación y educación de los hijos

Opinión - Wilson Garcia (2)

La Constitución Política de Colombia establece en su artículo 42 que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad, reconociéndola como la primera y más determinante instancia de socialización del ser humano. Es en el seno familiar donde se forjan los primeros vínculos afectivos, se transmiten valores y se construyen las bases de la personalidad, la salud mental y la capacidad de relacionarse con el entorno.

Dentro de esa estructura, la presencia de los padres debe ser entendida no solo como convivencia física, sino como disponibilidad emocional, afectiva y de acompañamiento constante. Desde la psicología del Desarrollo, la presencia parental trasciende la sola convivencia bajo el mismo techo, siendo la presencia física y la presencia emocional o psicológica dimensiones fundamentales dentro de una estructura familiar. Un padre o una madre pueden estar físicamente presentes en el hogar y, sin embargo, ser psicológicamente inaccesibles por las razones que sean.

Por otro lado, a manera de información estadística y como material de análisis y de reflexión: La Encuesta Nacional de Salud Mental (ENSM) 2025, realizada por el Ministerio de Salud y Protección Social junto con la Universidad de Antioquia sobre más de 110.000 personas en los 32 departamentos del país, documentó un deterioro significativo de la salud mental de niños, niñas y adolescentes frente a la medición de 2015. Entre el 12% y el 15% de los menores presenta síntomas compatibles con algún trastorno psiquiátrico, principalmente hiperactividad, alteraciones del estado de ánimo, conductas disruptivas y dificultades de interacción social; el 28,7% ha vivido al menos un evento traumático a lo largo de su vida; y uno de cada 20 adolescentes ha tenido ideación suicida, con una frecuencia casi dos veces mayor entre las mujeres adolescentes (ENSM 2025, MinSalud / U. de Antioquia). Los indicadores de depresión se triplicaron y los de ansiedad se cuadruplicaron frente a la medición de 2015 (El Tiempo, 2026). Frente a estos hallazgos, los propios investigadores de la encuesta señalaron el fortalecimiento de las redes familiares como una de las acciones prioritarias para reducir el impacto de la problemática (Infobae, 2026).

Al margen de las distintas razones o motivos por los cuales se terminan conformando las distintas estructuras familiares u hogares. A cada individuo en sociedad le asiste la imperiosa necesidad de meditar sobre la decisión de traer hijos a este mundo. Los hijos no solo deben ser el resultado de la unión de dos personas que se aman. La decisión de ser padre o madre debe ir más allá del campo del deseo y de la acción sexual y placentera entre una pareja.

Ciertamente, la presencia parental, tanto en calidad y tiempo en el proceso de formación de los hijos son el punto de partida para la transformación de una sociedad. Ahora bien; en este contexto, y amanera de reflexión debiésemos plantearnos ciertos interrogantes como:

1.     ¿Bajo qué valores y principios se están formando nuestros hijos?

2.     En pleno año 2026, ¿Quién o quiénes están educando a nuestros hijos?; ¿Nosotros como padres o el internet a través de algún móvil?

3.     Nuestra presencia parental ¿goza de calidad y tiempo para con nuestra descendencia?

Corresponde a cada padre o madre la responsabilidad de formar, educar y entregar a la sociedad excelentes ciudadanos, al igual que, a cada hijo en su debido momento le asistirá el deber de decidir no solo sobre su propio destino, sino también, el meditar en sus propias decisiones, al fin de no repetir ciertas historias de sus antepasados.

 “Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él” Proverbios 22:6

Más en opinion