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Treinta años con 7 alertas y una pregunta incómoda para el PBOT de Villanueva

"¿Como es posible planificar el futuro de un municipio sin reconstruir primero la memoria tragica de su territorio?"

Oswaldo Rodriguez

Oswaldo Rodriguez

El Líder de Territorio

Treinta años con 7 alertas y una pregunta incómoda para el PBOT de Villanueva

Opinión - Oswaldo Rodriguez (1)

Hay una pregunta que desde hace varios meses no deja de darme vueltas en la cabeza.

¿Cómo es posible planificar el futuro de un municipio sin reconstruir primero la memoria de su territorio?

Mientras los ríos recuerdan su camino pasado, las instituciones parecen olvidarlo. Por eso resulta lógico afirmar que “quien desconozca la historia de su territorio difícilmente podrá planificar con acierto el futuro de su municipio”.

Un gasto de $3.422.503.613, perdidos en una realidad territorial vaga para un PBOT que tiene claro a quién beneficia, pero que perjudica a muchos: empresarios, dueños de fincas, barrios residenciales. Pone en riesgo futuros empleos, RESTRINGE DONDE NO DEBE RESTRINGIR Y DESPROTEGE LO QUE DEBE PROTEGER, sumado a la decisión que queda en ciertas manos de las que uno rara vez confía.

REFRESQUEMOS MEMORIA

1997: el río rompió la carretera
El episodio más recordado ocurrió en 1997. El desbordamiento del Upía. Un mar de agua desde La Conquista hasta donde alcanzaba la vista desde el alto del Tropezón.

Un episodio donde el sobrevuelo de los helicópteros extraía de los techos de las casas a personas que batían sus manos para ser rescatadas y transportadas hasta Villanueva.

Una socavación y arrastre de la bancada de la carretera entre Villanueva y Barranca de Upía, que incomunicó por varias semanas al Meta con el Casanare, y una cicatriz un poco más allá del cruce de La Vara, cerca de donde hoy el PBOT contempla áreas para desarrollo industrial. No cuestiono esa propuesta; Cuestión de que un antecedente histórico de esta magnitud no haya sido incorporado al PBOT para planificar medidas de mitigación, protección y contingencia que salvaguarden la vida, los bienes y la infraestructura.

2012: quince años después, la historia volvió a repetirse
Las lluvias de 2012 castigaron nuevamente a Villanueva. El río Upía volvió a salirse de su cauce y decenas de familias resultaron afectadas. El problema nunca desapareció; simplemente el agua esperó el momento para volver a recordarnos que seguía allí.

2021: las ayudas humanitarias regresan
Nueve años después aparecieron los mismos nombres: Upía, Caimán, Buenos Aires, Santa Helena, las zonas bajas, los cultivos y las vías rurales. Más de 70 familias resultaron afectadas, muchas de ellas repitiendo esa misma historia de generación en generación.

2023: el agua llegó acompañada de pasados
​​El 21 de mayo, las lluvias provocaron una de las emergencias más complejas de los últimos años. No solo crecieron los ríos y caños, sino que también se registraron tramos de tierra que bloquearon vías y obligaron a evacuar familias.

Sectores como El Triunfo, El Encanto, Orquetón, Caracolí, Buenos Aires Alto y Bajo, Santa Helena y San Marcos volvieron a aparecer en los reportes. El acceso hacia el aeropuerto quedó totalmente interrumpido, como si hubiera sido perfilado con dinamita. Y aun así, a las instituciones se les borró de la memoria estos acontecimientos.

2024: un año después, mismas veredas, mismo territorio
El 29 de mayo, las mismas familias volvieron a enfrentar el desbordamiento del río Upía, con pérdidas de animales, enseres y problemas de salud pública. Desde entonces comenzó una fuerte presión para exigir obras de mitigación, porque en este municipio, muchas veces, hasta la protección de la vida hay que pedirla y pelearla.

2025: la alerta roja
En julio de 2025, Villanueva volvió a declarar la alerta roja. El río Upía volvió a desbordarse y afectó sectores como Caimán Alto, Caimán Bajo, El Fical, Orquetón, Puerto Miriam, Buenos Aires, Vegas del Upía y otros centros poblados rurales.

2026: el agua llegó otra vez, pero encontró un dique, le dio un beso y se quedó unos días, como estudiando por dónde debe ser su próxima llegada
En 2026 subió el nivel del río Upía. ¡Ah! Pero esta vez, un dique construido en Buenos Aires Alto permitió repeler parcialmente la creciente y evitó afectaciones sobre más de 40 predios. Sin embargo, el riesgo continúa presente con un dicho que no borra la historia ni la posibilidad de incorporarlo a un PBOT.

“El agua, a diferencia de las instituciones, nunca olvida el camino por donde alguna vez pasó”.

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